Peluquería · Belleza · Barbería
Cartelería digital para peluquerías: una pantalla para cada momento de la cita
Un cliente no mira lo mismo desde la calle, en el sillón y en la caja. Por eso cada pantalla lleva su propio mensaje — tus servicios, la oferta del mes, el tratamiento que acabas de recomendar — y todas se cambian desde un solo panel de control, incluida la de la zona de personal, la que está pensada para tu equipo.
El problema
Lo que un salón repite todo el día
En un salón la misma información se dice en voz alta veinte veces al día, y lo que podría mostrarla — el cartel del escaparate, la pizarra, la etiqueta del estante — se queda desfasado enseguida.
El cartel del escaparate se decolora
Impreso una vez, se queda meses en el cristal. El sol lo decolora, la oferta que anuncia ya ha terminado, y reimprimirlo obliga a pasar por la imprenta.
Los servicios se recitan de memoria
Lo que ofreces, lo que es nuevo, lo que incluye un pack: el cliente pregunta, alguien responde. Una pantalla que lo muestra libera tiempo para asesorar.
La espera parece más larga de lo que es
Diez minutos de pie en un mostrador no se viven como diez minutos sentado delante de algo que merece la pena mirar. El tiempo no ha cambiado — la espera sí.
Tu trabajo se queda en un móvil
Los antes y después, el color que salió precioso, el recogido de boda: es tu mejor argumento, y está guardado en el carrete de alguien.
El recorrido
Del escaparate a la zona de personal: seis momentos que merecen una pantalla
Este es el camino de una cita, seguido tal como lo vive el cliente: pasa por delante, entra, espera, se sienta, se va. En cada paso la pantalla responde a una pregunta distinta — y la última no va dirigida a él, sino a tu equipo.
El contenido
Lo que pones realmente en pantalla
Tres familias de mensajes bastan para alimentar un salón todo el año. Se alternan en la misma pantalla.
Tus servicios
- ✓La carta de servicios y los packs
- ✓Nuevos tratamientos y técnicas
- ✓La carta de colores y las gamas
- ✓Citas que quedan libres esta semana
- ✓Horarios de apertura y cierres
Tu oficio
- ✓Los antes y después de tus trabajos
- ✓Peinados de boda y de ceremonia
- ✓Tus publicaciones en redes sociales
- ✓Opiniones y comentarios de clientes
- ✓Los productos que recomiendas
La vida del salón
- ✓La oferta del mes y los vales regalo
- ✓Recomendaciones y tarjeta de fidelidad
- ✓Un nuevo estilista en el equipo
- ✓Ofertas de empleo y prácticas
- ✓Avisos legales para el equipo
En la práctica
Lo que cuenta en un salón, y en ningún otro sitio
Un salón no es una tienda ni una oficina: el espacio es justo, la luz entra de la calle y nadie tiene tiempo de manejar un programa entre dos clientes.
Una pantalla, no una instalación
Una pantalla profesional de 43 pulgadas basta para empezar, colgada encima del banco. El equipo adecuado depende del espacio del que dispones — consulta los equipos compatibles que hemos verificado.
El escaparate recibe el sol
Detrás de un cristal orientado al sur, una pantalla normal se vuelve ilegible justo a las horas en que la gente pasa por delante. Las pantallas de alto brillo están hechas para eso.
Cinco minutos a la semana
El contenido se prepara una vez y luego se repite en bucle. Una oferta se programa por adelantado, un cierre se anuncia desde el móvil. Nadie tiene que estar sentado ante un ordenador.
El cliente que prefiere mirar por su cuenta
Un kiosco interactivo permite consultar la carta de servicios o una carta de colores sin ocupar el tiempo de nadie — útil en las horas punta.
Un sitio sin enchufe
Un marco de precios junto a la puerta, señalización en un pasillo: el papel electrónico (e-paper) no consume nada mientras la imagen no cambia y funciona hasta cinco años con pilas.
Más de un salón
Un grupo con tres direcciones envía la campaña común a todas las pantallas en una sola acción y deja que cada salón conserve sus propios horarios. Los permisos por usuario deciden quién publica qué.
Cómo funciona
Cómo una pantalla empieza a mostrar tu contenido
Cuatro pasos, y ningún conocimiento informático. Poner en marcha la primera pantalla suele llevar menos de media jornada.
Preparas el contenido
En el editor integrado de EMITY montas una carta de servicios o una oferta a partir de una plantilla, directamente dentro de la plataforma — sin nada que instalar. Y si tu equipo ya usa Canva o Adobe Express, ambos se conectan también.
Lo programas
Eliges dónde y cuándo: el escaparate por la mañana, la sala de espera todo el día, la oferta del sábado solo los sábados.
La pantalla lo reproduce
Un E-BOX reproductor se conecta detrás de la pantalla, o E-SOFT se instala directamente en pantallas profesionales con Android, Tizen o webOS. La reproducción es local, así que sigue aunque se caiga la conexión.
Lo ajustas
Un cierre imprevisto, un hueco que se libera: el cambio se hace desde el móvil y sale al instante. Tus datos están protegidos con doble factor de autenticación.
EMITY se distribuye a través de una red de distribuidores certificados, así que un instalador cercano puede llevar el proyecto desde la elección de la pantalla hasta el montaje. También puedes leer más sobre la plataforma de cartelería digital en sí.
Un solo salón, o todo un grupo
La plataforma es la misma para un salón independiente y para un grupo de treinta. Lo que cambia es quién publica, y para quién.
- ✓Un solo salón: una cuenta, una pantalla, diez minutos para arrancar.
- ✓Varias direcciones: la oferta del grupo llega a todas las pantallas, los horarios siguen siendo locales.
- ✓Una franquicia: el franquiciador envía la campaña de marca, el franquiciado mantiene el control de su salón.
- ✓De 1 a 1.000 pantallas por cuenta: nada que cambiar a medida que el grupo crece.

Preguntas frecuentes
Lo que preguntan los salones antes de decidirse
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