Pantallas LED transparentes: comunica sin tapar la vista

Un panel LED opaco tapa todo lo que cubre. Uno transparente no lo hace: sus tiras de diodos espaciadas dejan pasar la luz del día y la mirada. Eso es lo que hace interesante la cartelería digital transparente — siempre que sepas qué cuesta la transparencia en definición y cómo diseñar un visual que funcione con ella.

50 a 90 %de la superficie sigue siendo transparente
Todas las marcasuna sola plataforma para gobernarlas
+7.000pantallas conectadas a EMITY

Cómo funciona

Qué hace transparente a un panel LED

La transparencia no viene de un material transparente. Nace de un espacio vacío — y todo lo demás se deduce de ahí.

En un panel opaco, los diodos cubren toda la superficie. En uno transparente se sitúan en tiras finas separadas unos centímetros, y entre dos tiras simplemente no hay nada. La luz pasa, y la mirada también.

Ese espacio vacío se mide: es el ratio de transparencia, la parte de la superficie que sigue siendo transparente. Los paneles del mercado van aproximadamente del 50 al 90 %. Y aquí aparece la única contrapartida que importa:

Cuanto más transparente es el panel, menos diodos lleva — y más gruesa resulta la imagen. Separar más las tiras para ver a través de ellas significa separar también más los píxeles. No existe un panel que sea a la vez muy transparente y muy fino: hay que elegir, y se elige según lo que haya detrás del vidrio.

Por eso tampoco conviene juzgar un panel transparente frente a un muro LED opaco solo por la definición. No juega el mismo partido, y lo que aporta no se mide en píxeles.

Tiras de LED espaciadas fijadas a un vidrio: la calle sigue visible a través de la pantalla transparente

La primera contrapartida

Ratio de transparencia y paso de píxel: la tabla de decisión

Tres familias de ajustes cubren casi cualquier proyecto. Empieza por mirar qué hay que ver detrás del vidrio: eso es lo que decide, mucho antes que el tamaño de la pantalla.

Ratio de transparencia Paso de píxel habitual Lo que obtienes
50 a 60 % P3.9 a P5 La imagen más densa, legible a cuatro o cinco metros. El escaparate sigue siendo transparente, pero la trama de tiras se nota y la vista queda claramente filtrada. Resérvalo para visuales ricos que se miran de bastante cerca.
65 a 75 % P6 a P10 El equilibrio habitual para un escaparate: el mensaje llega a unos metros y los productos de detrás siguen perfectamente visibles. Un punto de partida razonable para la mayoría de proyectos.
80 a 90 % P10 a P16 El panel casi desaparece: desde fuera, una fachada acristalada sigue leyéndose como una fachada acristalada. La imagen se lee de lejos, en bloques de color sencillos y formas grandes. Es la opción para fachadas y para la altura.

Estas cifras son órdenes de magnitud del mercado, no especificaciones de EMITY: cada fabricante reparte su gama de otra manera, y la ficha técnica del modelo es la que cuenta. La regla de lectura, en cambio, vale para cualquier panel: el paso en milímetros es aproximadamente la distancia mínima cómoda de visión en metros. Un P10 se lee a unos diez metros — que, para un escaparate a pie de calle, ya es la otra acera.

Las tecnologías

Cuatro maneras de hacer transparente una pantalla

La expresión “pantalla transparente” cubre cuatro productos bastante distintos, que no se instalan ni se mantienen igual. Saber cuál te están presupuestando cambia cómo se lee el presupuesto.

Tiras de LED

Barras de diodos de uno a dos centímetros de alto, enganchadas o pegadas en la cara interior del vidrio existente. Es la familia más habitual en un escaparate: ligera, desmontable, instalada sin tocar el vidrio y reparable tira a tira.

El caso habitual

Lámina LED adhesiva

Una lámina flexible de unos milímetros de grosor, pegada directamente sobre el vidrio. La más discreta y la más ligera de todas, a cambio de la definición más gruesa y de un brillo más modesto. Va bien para mensajes sencillos, formas y animación lenta.

La más ligera

Malla o rejilla LED

Una estructura autoportante de tubos o malla, pensada para grandes superficies y fachadas. Los huecos son anchos: el viento atraviesa la estructura en vez de empujarla, lo que aligera mucho el estudio estructural frente a un panel opaco del mismo tamaño.

Fachadas y grandes formatos

Vidrio LED

Los diodos van laminados dentro del propio vidrio. No se añade nada sobre el cristal, así que no se ve nada cuando la pantalla está apagada: es el resultado más limpio. En cambio, se decide cuando se diseña el edificio, no después.

Obra nueva y grandes reformas

Las ventajas

Nueve razones para elegir un panel transparente

Las dos primeras son conocidas. Las siete siguientes suelen aparecer a mitad de proyecto, aunque pesan igual en la decisión — y a veces más en el presupuesto.

El escaparate sigue siendo un escaparate

Un panel opaco convierte el vidrio en una pared: los productos, la profundidad de la tienda y la luz del fondo desaparecen detrás.

Un panel transparente añade el mensaje sin quitar la vista. Quien pasa lee la pantalla y ve lo que hay detrás, en la misma mirada.

La luz del día sigue entrando

Es la primera objeción de los arquitectos y de los equipos: nadie quiere trabajar detrás de un panel opaco.

Los huecos dejan pasar la mayor parte de la luz natural. El interior no se convierte en una caja negra, y la iluminación artificial no tiene nada que compensar.

Bastante ligero para el vidrio existente

Cuenta con del orden de 10 a 15 kg por metro cuadrado, frente a los 25 a 45 kg de un panel opaco — un orden de magnitud del mercado, que conviene confirmar en la ficha técnica del modelo.

La instalación se hace normalmente sobre el vidrio ya colocado, sin estructura portante y sin obra.

Instalado dentro, por tanto protegido

La pantalla se fija en la cara interior y emite hacia la calle a través del vidrio. Queda por tanto a salvo de la lluvia, de la helada y del vandalismo.

La consecuencia directa: ningún cabinet estanco que pagar, y mantenimiento hecho desde dentro, sin plataforma elevadora y sin trabajo en altura.

El viento pasa de lado a lado

En altura o en una cubierta acristalada, un panel opaco se comporta como una vela: la carga de viento gobierna entonces todo el estudio estructural.

Los huecos de un panel transparente reducen mucho esa carga. Formatos y alturas que un panel opaco haría poco razonables vuelven a ser posibles.

Menos diodos, menos consumo

Para la misma superficie, un panel transparente lleva muchos menos diodos que uno opaco: el consumo por metro cuadrado lo refleja.

El fondo negro que impone la tecnología empuja en el mismo sentido — un píxel apagado no consume nada. Una restricción de diseño que se nota en la factura.

Una imagen que parece flotar

Como el negro no se muestra, sino que se ve a través, un visual construido sobre fondo negro parece suspendido en el vidrio, sin marco y sin soporte visible.

Ese efecto, mucho más que la definición, es lo que hace que la técnica valga la pena en un escaparate y en escenografía.

Formatos que un panel opaco no puede dar

Una banda larga sobre un ventanal, una columna vertical entre dos montantes, un cilindro alrededor de un pilar: el panel se monta módulo a módulo.

Sigue la geometría del vidrio en vez de imponer la suya — curvas incluidas, que una carcasa de pantalla convencional descarta.

Reversible, por tanto desmontable

Nada queda empotrado: una pantalla de tiras se puede desmontar y volver a instalar en otro sitio, incluso después de una sola temporada.

Para un local alquilado, una campaña temporal o un stand de feria, eso cambia las cuentas — y simplifica el inventario del local.

La regla que hay que saber

En una pantalla transparente, el negro es la transparencia

Este es el punto que hunde la mitad de las instalaciones, y cabe en una frase: un píxel apagado no muestra nada, deja ver a través. Un visual pensado para una pantalla convencional produce por tanto justo el resultado contrario al buscado.

Lo que funciona

Hazlo siempre así

  • Un fondo negro puro, nunca blanco y nunca gris: un gris oscuro ya enciende todos los diodos y pone un velo lechoso sobre el escaparate.
  • Bloques de color vivos y saturados, que aguantan frente a la luz del día.
  • Tipografía gruesa y pocas palabras: la trama es ancha, y las letras finas se pierden en ella.
  • Formas recortadas, siluetas y contornos antes que una fotografía completa.
  • Animación lenta y amplia: quien pasa mira dos segundos.
  • El formato exacto del panel, a menudo muy alargado, fijado desde el momento en que se crea el visual.

Lo que arruina el efecto

Evita esto

  • Un fondo blanco o claro, que apaga la transparencia y convierte la pantalla en un rótulo luminoso — justo lo contrario de lo que se ha comprado.
  • Una fotografía a toda superficie: el motivo se lee mal a través de la trama, y la escena real de detrás se transparenta en la imagen.
  • Tipografía pequeña, párrafos, avisos legales, una lista de precios al pie.
  • Degradados oscuros, que se convierten en un velo gris sucio en vez de desaparecer.
  • Un logotipo sobre un bloque blanco: hay que recortarlo sobre negro.
  • Contraluz: un visual oscuro delante de un interior muy iluminado simplemente desaparece.

Una elección honesta

Dónde gana el transparente… y dónde no tiene nada que hacer

Una pantalla transparente en el sitio equivocado cuesta más que una convencional y muestra peor. Mejor decirlo antes del presupuesto: aquí van las dos listas.

El terreno adecuado

Donde la vista vale algo

  • Un escaparate cuyos productos deben seguir visibles.
  • Una cubierta o fachada acristalada, donde la luz del día y la vista importan tanto como el mensaje.
  • Un vestíbulo o atrio, para informar sin compartimentar el espacio.
  • Un showroom, donde el producto expuesto sigue siendo el protagonista.
  • Un stand de feria, montado y desmontado en unos días.
  • Un decorado escénico, cuando la escenografía tiene que seguir legible detrás de la imagen.

El terreno equivocado

Donde gana una pantalla convencional

  • Un muro ciego: nada que ver detrás, así que nada que ganar. Un panel opaco cuesta menos y muestra mejor.
  • Una imagen fina vista de cerca: a dos metros, la trama se cuenta a simple vista.
  • Texto denso: horarios detallados, cartas, precios, condiciones. Una pantalla convencional lo hace sin esfuerzo.
  • Una sala oscura donde el contraste tiene que ser máximo: ahí el negro transparente se convierte en un defecto.
  • Un fondo muy iluminado justo detrás de la pantalla, que lava la imagen.
  • Un presupuesto ajustado por metro cuadrado: la transparencia se paga, y solo se amortiza si la vista vale algo.

Sobre el terreno

Cuatro lugares donde la transparencia cambia algo

Lo que estos cuatro tienen en común no es el sector: es que detrás del vidrio hay algo que merece seguir a la vista.

Comercio y escaparates

Comercio y escaparates

El escaparate ya trabaja: un panel transparente añade una capa de información sin quitar los productos. Y sigue hablando cuando la persiana está bajada.

  • Ofertas y novedades encima del expositor
  • La tienda sigue visible desde la acera
  • La emisión continúa después del cierre
Vestíbulos y fachadas de empresa

Vestíbulos y fachadas de empresa

En una pared de recepción acristalada, una pantalla opaca oscurece todo el vestíbulo. Los huecos preservan a la vez la luz del día que entra y la vista hacia fuera.

  • Acogida de visitantes y noticias internas
  • La luz del día se queda dentro del edificio
  • Instalado sobre el vidrio, sin obra estructural
Showrooms y concesionarios

Showrooms y concesionarios

El producto expuesto tiene que seguir siendo el protagonista. Una banda transparente a lo ancho del ventanal anuncia la oferta del momento sin tapar los coches ni los productos de detrás.

  • El producto sigue visible desde la calle
  • Formato de banda o de columna a medida del ventanal
  • Contenido cambiado en un par de minutos
Exposiciones, escenarios y escenografía

Exposiciones, escenarios y escenografía

Colgado sobre un escenario o un stand, el panel muestra sin tapar la escenografía, los anclajes ni a quien habla. Se monta y se desmonta con todo lo demás.

  • La escenografía sigue legible detrás de la imagen
  • Estructura más ligera, menos carga de viento
  • Instalado y luego reinstalado en otro sitio

Cada uno tiene su propia página: los escaparates digitales para el comercio de calle, la plataforma E-MANAGER para un parque entero de pantallas y el videomarcador para recintos que necesitan resultados en tiempo real.

La comparación

¿Transparente, muro LED opaco o pantalla de escaparate?

Los tres responden a “poner algo en un escaparate”, pero no a la misma necesidad. Ocho criterios bastan para decidir — y el último merece atención: la elección del hardware no dicta el software.

Criterio Pantalla transparente Muro LED opaco Pantalla LCD de escaparate
La vista detrás de la pantalla Se mantiene: del 50 al 90 % de la superficie sigue siendo transparente Ninguna: el panel tapa el vidrio Ninguna: la carcasa es opaca
Definición Gruesa por construcción: de P3.9 a P16 Puede ser fina, hasta P0.9 en interior Nativa, 4K habitual de 55 a 86 pulgadas
Legibilidad de cerca Mala: la trama se ve a pocos metros Buena en cuanto el paso es fino Excelente a cualquier distancia
Formato Libre, módulo a módulo, curvas incluidas Libre, módulo a módulo Fijado por el catálogo
Peso por metro cuadrado 10 a 15 kg 25 a 45 kg Concentrado en unos pocos puntos de fijación
Instalación Sobre el vidrio existente, desde dentro Estructura portante y estudio estructural Carcasa ventilada, empotrada o de pie
Contenido que espera Bloques vivos sobre negro, pocas palabras Cualquier tipo de visual Cualquier tipo de visual
Gobernada con EMITY Idéntico: misma plataforma, mismas listas de reproducción Idéntico Idéntico

En la práctica la pregunta se reduce al valor de lo que hay detrás del vidrio. Si merece verse, gana el transparente. Si no, un muro LED opaco muestra mejor por menos, y una pantalla de escaparate es de sobra por debajo de unos pocos metros cuadrados. Nuestra gama de pantallas profesionales cubre ese último caso.

Antes de pedir

Los ocho puntos que conviene comprobar antes de firmar

Ninguno es caro de resolver al principio. Todos lo son en cuanto la pantalla está instalada.

1

A qué distancia está la primera persona que mira

Mide dónde estará quien lee, no la superficie de la pared. El paso en milímetros da aproximadamente la distancia mínima en metros: bajar de lo necesario encarece el panel y cierra la vista para nada.

2

Qué hay que ver detrás

Un escaparate lleno de producto tolera menos trama que un ventanal que da a un jardín. Eso es lo que fija el ratio de transparencia útil — y por tanto el paso.

3

Brillo detrás del vidrio

El vidrio refleja el cielo. Cuenta con un orden de 2.500 a 5.000 nits para un escaparate orientado al sur, y prevé un sensor de luz ambiental para bajar la intensidad de noche.

4

En qué sentido se lee

Una pantalla instalada dentro y leída desde la calle tiene que mirar a la calle. Un panel frontal montado al revés da una imagen en espejo desde la acera: compruébalo antes de instalar, no después.

5

Fijación y vidrio

Pegado, enganchado, suspendido o enmarcado: el método de fijación y la carga se validan con quien instaló el vidrio, sobre todo en doble vidrio o en vidrio laminado.

6

Acceso para el mantenimiento

Una tira se cambia de una en una, siempre que se pueda llegar a ella. Una pantalla a seis metros de altura sin acceso previsto convierte cada avería en un trabajo de plataforma elevadora.

7

Alimentación y cableado

Sobre un vidrio, todo se ve. Los recorridos de cable, la posición de las fuentes de alimentación y del reproductor se dibujan en fase de diseño, no el día de la instalación.

8

La resolución exacta

No coincide con ningún formato estándar. Una banda de cuatro metros por 60 cm con un paso de 7,8 mm sale a 512 × 77 píxeles: ese valor, y ningún otro, es el que se introduce en el software de cartelería digital.

La respuesta de EMITY

Gobernar una pantalla transparente: qué cambia de una plataforma a otra

El panel está elegido, instalado y alimentado. Queda enviarle algo — en el tamaño correcto, en el momento correcto y sobre el fondo correcto.

Funciona con todos los fabricantes

Una casa de software atada a una marca de hardware solo gobierna las pantallas de esa marca. EMITY es compatible con todos los fabricantes: una sola plataforma sea cual sea el hardware, paneles transparentes incluidos.

Un escaparate ya equipado se retoma sin cambiar una sola tira, incluso si hoy funciona con el software de la competencia — la lista de equipos compatibles es pública.

El formato exacto, por raro que sea

Esta es la dificultad propia de los paneles transparentes: un panel de cuatro metros por 60 cm con un paso de 7,8 mm son 512 × 77 píxeles. Ese formato no es el estándar de nadie.

En E-MANAGER la resolución se introduce en los ajustes de emisión de la lista de reproducción: el visual llega entonces sin deformación, sin recorte y sin bandas negras.

Diseñar el visual sobre negro

El editor integrado de EMITY abre un lienzo del tamaño del panel, fondo negro incluido, y la plantilla se reutiliza de un mensaje al siguiente. Nada que exportar, ninguna cuenta adicional.

Si tus equipos ya los usan, los puentes con Canva y Adobe Express te devuelven el material en el tamaño correcto.

Programar en vez de vigilar

Las franjas de emisión se preparan por adelantado, día a día y pantalla a pantalla. Un escaparate puede así seguir funcionando después del cierre y apagarse a la hora prevista.

Para una pantalla publicitaria en la vía pública, el marco legal se detalla en nuestra página de pantallas DOOH.

Un reproductor, solo donde aporta

Un panel transparente recibe su señal a través de un procesador dedicado. Antes, un reproductor E-BOX le suministra un flujo estable, animación incluida.

En las pantallas descritas como todo en uno, E-SOFT se instala directamente en la memoria de la propia pantalla: ningún equipo que alimentar. Las dos vías coexisten en un mismo parque.

Una suite, no un programa más

El escaparate suele ser solo el principio. La misma plataforma gobierna después todo el parque y cubre gestión de colas de espera, reserva de salas, registro de visitantes y videomarcador deportivo.

Un contrato, una formación, un solo interlocutor a medida que cambian las necesidades — los planes de suscripción lo cubren todo.

Preguntas frecuentes

Tus preguntas sobre las pantallas transparentes

Más respuestas sobre cartelería digital te esperan en nuestra FAQ de cartelería digital, y el detalle de los paneles LED en la página de pantallas LED.

Una pantalla cuyos diodos se sitúan en tiras finas separadas unos centímetros, en vez de cubrir toda la superficie. Entre dos tiras no hay nada: la luz y la mirada pasan. Según el modelo, del 50 al 90 % de la superficie sigue siendo transparente, y eso es lo que permite instalar una pantalla en un escaparate sin taparlo. Es lo que el sector llama cartelería digital transparente.

Lo decide lo que haya detrás del vidrio, no el tamaño de la pantalla. Un escaparate cuyos productos deben seguir visibles pide del 65 al 75 %, que corresponde a un paso de P6 a P10. Una cubierta o una fachada acristalada, donde la vista y la luz del día van primero, sube al 80 % y más. Por debajo del 60 % la trama se nota y el sentido de la técnica empieza a perderse.

El archivo, sí; la pantalla, no. Una imagen 4K tiene 3.840 píxeles de ancho. Con un paso de 7,8 mm, habitual en un panel transparente, necesitarías una superficie cercana a 30 metros de ancho para llevar esos píxeles uno a uno; con 3,9 mm, unos 15 metros. Un escaparate de cuatro metros a P7.8 muestra 512 píxeles de ancho, así que un archivo 4K simplemente se reduce de escala. Es mucho mejor diseñar directamente en el formato propio del panel.

Sobre fondo negro puro, en bloques de color vivos, con tipografía gruesa y pocas palabras. El negro corresponde a los diodos apagados y, por tanto, a la zona transparente: un fondo blanco enciende todos los diodos, quita la transparencia, deslumbra y consume. Evita las fotografías a toda superficie, los degradados oscuros y la tipografía pequeña. El editor integrado de EMITY abre un lienzo en el formato exacto del panel, fondo negro incluido.

Normalmente, sí. Las tiras se enganchan o se pegan en la cara interior del vidrio ya colocado, con un peso del orden de 10 a 15 kg por metro cuadrado — frente a los 25 a 45 kg de un panel opaco. El método de fijación y la carga se validan de todos modos con quien instaló el vidrio, sobre todo en doble vidrio o en vidrio laminado.

Sí, siempre que el brillo se elija en consecuencia. Detrás del vidrio la pantalla se enfrenta a la vez a la luz directa y al reflejo del cielo: el orden de magnitud va de 2.500 a 5.000 nits para un escaparate bien expuesto. Prevé además un sensor de luz ambiental, para bajar la intensidad de noche y no deslumbrar la calle. Estas cifras varían de un fabricante a otro: la ficha técnica del modelo es la que cuenta.

Se ve, pero al revés. Los diodos emiten principalmente hacia delante: desde detrás, la imagen aparece en espejo y bastante más apagada. Un panel instalado en el interior para leerse desde la calle tiene que mirar por tanto a la calle. Para un texto legible por los dos lados hacen falta dos paneles espalda contra espalda.

Menos que un panel opaco del mismo tamaño, por una razón sencilla: lleva muchos menos diodos. El fondo negro que impone la tecnología amplía todavía más la diferencia, ya que un píxel apagado no consume nada. La cifra exacta depende del modelo, del ratio de transparencia, del ajuste de brillo y del contenido emitido: solo la ficha técnica del fabricante puede ponerle un número.

Una pantalla de escaparate es un panel LCD de alto brillo en una carcasa ventilada: opaco, pero nítido a cualquier distancia y mucho más barato en tamaños pequeños. El transparente se justifica cuando la vista de detrás tiene valor, o cuando la superficie supera lo que una carcasa puede cubrir. Nuestra página sobre escaparates digitales cubre ese segundo caso.

Sí, incluso una que hoy funcione con el software de otro proveedor. EMITY es compatible con todos los fabricantes, lo que permite retomar una instalación existente sin cambiar una sola tira. Una prueba gratuita te deja comprobar tu configuración, formato de emisión incluido, antes de cualquier compromiso.

Un integrador especializado. EMITY edita el software y vende a través de una red de más de 130 partners certificados en Francia y en Europa, entre ellos especialistas en LED que se encargan del estudio técnico, de la fijación al vidrio y del servicio posventa. Escríbenos y te indicaremos el contacto adecuado para tu proyecto.

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